Adriana Bustos encuentra en el cruce de estos dispositivos (uno vinculado al procesamiento de datos y las tecnologías de la información; el otro, una estructura musical polifónica del Medioevo europeo, comparable con el mash up) los instrumentos necesarios para recorrer el camino que va de la problemática del narcotráfico a las relaciones entre seguridad y recursos naturales, un tema con una declinación específica en la región latinoamericana, y al mismo tiempo indagar en nuevos mecanismos de investigación y conocimiento.

Ampliando su esfera de trabajo y dinamizando su repertorio de recursos, hasta aquí caracterizado por la serialidad y la investigación cualitativa de aspectos más específicos de la temática del mercado de sustancias ilegales, Bustos descubre en el paisaje de la selva y su acervo cultural asociado una nueva red de metáforas de neto corte económico, estadístico y geopolítico.

En una suscinta serie de videos, fotografías y dibujos, la artista da un giro a sus intereses, tomando como vértice las situaciones vinculadas a la primarización de la economía, contrastadas con la organización geográfica y económica del Cono Sur.

Siguiendo el camino real hacia arriba, Bustos reconoce la selva como el nuevo cronotopo del colonialismo contemporáneo, un espacio con connotaciones económicas, políticas y militares sujetas a una historicidad de múltiples perspectivas: el escenario ideal de la guerra de guerrillas y los caminos de abastecimiento clandestinos es, también, el espacio de origen en la cadena del valor del narcotráfico, y hoy se proyecta como uno entre tantos recursos estratégicos en una economía global de extracción que sólo se sostiene en pie a fuerza de constantes guerras y depredaciones. Los mapeos que las técnicas de visualización de datos hicieron disponibles en los últimos tiempos proveen, simultáneamente, la herramienta para abstraer aun más la perspectiva y volverla sobre el punto exacto en el que la información que tenemos sobre el estado actual del capitalismo comienza a ser irrepresentable. Los datos sobre el mercado de armas o sustancias químicas generan cuerpos anamórficos proyectados sobre los contornos de los continentes, como si el dibujo de vectores pudiera funcionar como un reactivo para detectar escenarios de injusticia y de posibles conflictos. Un video en el que una fracción de cocaína se diluye explosivamente en lavandina doméstica, separándose de las sustancias de corte y formando una progresión espiralada, ofrece un contrapunto al mapeo de las relaciones entre forma, proyección y valor.

En este punto, la dilecta sensibilidad barroca de Bustos se cruza con ambiciones epistémicas contemporáneas y nos ofrece una imagen del mundo de hoy (y del rol que Latinoamérica tiene en él) de rasgos casi premonitorios, labrada a contrapelo de la trama de intereses económicos y militares que ha llegado a ser inmanente a toda la materia. Extrayendo una nueva enseñanza de su amado Walter Benjamin, Bustos nos dice que la misma realidad tiene carácter de alegoría.

Claudio Iglesias